Un crimen y otros milagros navideños

Un crimen y otros milagros navideños

Sería la última vez que los seis comensales disfrutasen de su tradicional encuentro navideño. Por obra de un macabro plan, el anfitrión y la anfitriona, la hija, la socia y su marido, y el cocinero -al que sólo se le permitía sentarse a la mesa el 25 de diciembre- no volverían a verse jamás.

La cita anual transcurrió con normalidad hasta la digestión. Como acostumbraban desde hacía diez años, cada uno de los comensales había llevado alguna vianda; una vez las hubieron degustado, se habían sentado alrededor de la chimenea y conversaban animadamente.

Otro cuento de Navidad

Otro cuento de Navidad

La Navidad agriaba su carácter. Las emociones que propiciaban tal circunstancia eran tan antiguas como la consciencia que tenía de sí mismo. Aunque los motivos eran evidentes para los que conocían su biografía, él no entendía cómo los demás no compartían su desprecio por los abetos coronados por estrellas o los muestrarios de belenes. La Navidad lo encerraba en su coraza y le convertía en una persona silenciosa.  Su pareja había aprendido a comprenderlo con los años. A volverse también silenciosa en Navidad. Tal sacrificio la llevó a cantar villancicos lejos de él.

Historia de un relato de verano

Historia de un relato de verano

Descubrió que podía escribir. Aunque confundiera las uves con las bes o las ubes con las ves, o no tildara bien las palábras, sólo necesitaba un lápiz y un papel para poder escribir. Y así hizo. Al poco de empezar también descubrió que escribir le hacía sentirse como una diosa. Con unos trazos sobre el papel podía crear. Crear vidas simples y complejas. Crear historias de misterio. Crear personas que fueran héroes o villanos. Y también podía destruir vidas, misterios y personas con una sola frase. Escribir le hacía poderosa.

Lo más oscuro del infierno

Lo más oscuro del infierno

Hoy es el día más importante de tu vida. Es curioso como a veces se te olvida que lo más importante de la vida es la muerte. A mí no, yo lo aprendí el 31 de octubre de 1996, en la fiesta de mi quince cumpleaños. Aquella mañana Linares se había despertado barrida por un cálido y denso viento, como si una bocanada del mismísimo diablo quisiera robarle el alma a los moradores de la ciudad. Todo empezó en el día en que celebrábamos en familia mi quince cumpleaños.

El Marinero y el Perro Gris

El Marinero y el Perro Gris

Llegué a la isla por accidente. Pese a las recomendaciones de mi padre, siempre me gustó navegar sola. Salí de Portonovo para hacer mi recorrido habitual vía Canarias. En aquella embarcación aprendí a navegar. Junto a su vela de proa me sentía mejor que en casa. Después de comer me gusta sentarme en la popa y, perdida en alta mar, sumergirme en alguno de mis viejos libros. No recuerdo mucho más de aquella tarde. Si acaso, que la brisa que me acariciaba el pelo se fue afilando.

16:53

16:53

Son las 16:42. Hora local. Es la primera vez que llega con retraso al turno de tarde, pero no le importa. Tiene todo planeado para levantar la cabeza frente al sermón del patrón. Don Charles le mirará por encima de sus redondas gafas y escupirá uno de sus habituales sermones. La puntualidad es uno de los aspectos que más ha valorado mi familia durante la larga trayectoria de esta empresa, le dirá con ese aire de viejo rico derrotado por sus complejos. También habrá amenazas que […]

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